Producción de carne bovina en Argentina

“Estamos en un momento soñado para la ganadería”

Fernando Canosa, miembro de la Mesa de las Carnes y la SRA, sostiene que es responsabilidad de todos los actores de la cadena aprovechar el contexto para una industria que factura, al menos, US$ 9.800 millones por año.
Publicado el 25/10/2017 en Ganadería
Por Primicias Rurales



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Fernando Canosa, miembro de la Mesa de las Carnes y la SRA, sostiene que es responsabilidad de todos los actores de la cadena aprovechar el contexto para una industria que factura, al menos, US$ 9.800 millones por año.
 
La alta demanda de carne bovina en todo el mundo, el inicio de un proceso de normalización en el mercado local y la conformación de la Mesa de las Carnes, constituyen un combo irresistible para la industria a cielo abierto que representa la producción de carne bovina en la Argentina. Según el consultor Fernando Canosa, miembro de la Mesa de las Carnes y la Sociedad Rural Argentina, esa suma de elementos obliga todos los actores de la cadena a aprovechar la oportunidad.
 
“Es la primera vez en la historia moderna argentina que un Presidente se ocupa personalmente del sector y eso repercute bien, porque, de hecho, el stock nacional viene creciendo a razón de un millón de cabezas al año”, sostiene Canosa.
En el marco del informe sobre producción de carne bovina, elaborado por MOTIVAR en el número de su 15° Aniversario, también aporta su visión del sector el gerente general de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), Fernando Storni.
“Estimamos que el 60% de los animales que llegan a faena salen del sistema de engorde, cifra superior a la que registra el Senasa, porque muchos de los establecimientos no están registrados”. En el país, son al menos 1.800 los feedlots productivos, localizados principalmente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. “Santiago del Estero y el NOA han tenido un crecimiento muy importante en los últimos años”, sostiene también Storni.
 
Una autentica industria a cielo abierto
Parece mentira que, a diario, unas 54 millones de cabezas (bovinas) pasten los suelos de todo el país, constituyendo un capital de al menos US$ 36.000 millones que, como una cinta sin fin, circula a razón de 12 millones de cabezas faenadas por año, dando lugar a transacciones por US$ 9.800 millones solo en la pata primaria del negocio, es decir, la primera venta o cuando deja el corral.
Según un estudio del Instituto de Estudios Económicos y de Negociaciones Internacionales (IEEyNI) de la SRA, el gasto y la inversión del sector bovino en la campaña 2016/17 ascendieron a US$ 22.576 millones y generó 423.000 puestos directos de trabajo solo en el primer eslabón del negocio.
 
423.000. Son los puestos de trabajo directo que genera la actividad ganadera. 
 

 

“La ganadería es clave desde los inicios de la fundación del país y es una de las pocas actividades que, desde el punto de vista económico, tiene una ocupación geopolítica nacional. Con respecto a la demanda de mano de obra, la cadena pecuaria es la más importante del sector agroindustrial: el 36% de los argentinos está vinculado laboralmente a ese segmento y, de ese porcentaje, un 20% está relacionado con la cadena de ganados y carnes. En síntesis, uno de cada nueve argentinos está vinculado a la actividad”, agrega Canosa. Y sigue: “Con la Fundación Producir Conservando analizamos el potencial productivo argentino y, contemplando datos de INTA y CREA, se estima que el 20% de los productores está con niveles de destete superiores al 80%, pero lamentablemente muchos otros están debajo del 50%”. Por último, el consultor privado aportó: “En un principio, pensamos los niveles de los productores menos eficientes hacia arriba, para lograr un promedio nacional del 75%. Hay países con contextos productivos más hostiles que el nuestro con niveles de destete del 78% (Australia) y 85% (Estados Unidos)”

Para Storni, a pesar de los problemas climáticos que continúan generando inconvenientes en la eficiencia, y la suba de los precios del maíz tras la quita de retenciones que dejo jugadores ineficientes fuera de la cancha; el nivel de ocupación de los feedlots sigue con índices récord desde el año pasado en torno al 69%. “La situación buena que se dio hasta mitad de año en la relación compra-venta se revertió, lo que genera una pérdida en el ingreso al negocio y por eso, muchos productores buscan ahora sacar animales pesados sumándole más kilos en el corral”, analiza sobre la coyuntura.

 

Los azotes lógicos de la ineficiencia y la marginalidad

“En materia de eficiencia debemos tener en cuenta tanto aspectos internos como externos”, dispara el gerente de la CAF. “Los productores de punta ya han hecho las mejoras internas, pero hay cuestiones estructurales que debe delinear el Gobierno nacional. Los productores deben mejorar aspectos sanitarios, nutricionales y un manejo más fino en todo sentido, así como la adopción de tecnología, registros y procesos que, harán más eficiente toda la industria”, analiza.
“De cara a futuro, la tipificación de los productos para dejar de pensar en animales y poner el acento en la carne, es decir, no qué sino cómo, será fundamental. Las certificaciones (tengan o no un sello) de calidad, sustentabilidad, bienestar animal, etc., van a ir marcado la diferencia e incluso, como productor, te pueden llegar a dejar fuera de algunos mercados”, sigue Storni.
Y completa: “La implementación del mercado de futuros es una herramienta muy valiosa para reducir la incertidumbre. Ahora existe, pero hay que darle volumen”.
A su turno, Canosa arremete contra uno de los flagelos del sector.
“Aún hay una importante informalidad en la industria de la carne, tanto comercial e impositiva, como laboral y sanitaria. Lo bueno es que se está haciendo un trabajo mancomunado entre los distintos eslabones de la cadena y los organismos públicos para sanear la situación”.
“Si pensamos en la producción, tenemos que elevar los niveles de destete del 62%. Es decir, más terneros por vacas. Y a su vez, incrementar la recría con mayor producción de novillos. Sin embargo, Argentina se debe una revolución pastoril algo de lo que aún no se habla demasiado. En la medida que el país produzca más pasto, se podrá consumir también más granos, para la mayor producción de carne”, asegura Canosa

 "La ganadería debería haber seguido el mismo camino que la agricultura, pero lamentablemente a partir de 2006, cuando se dio el golpe de gracia con el cierre de las exportaciones, la evolución de la mano de la creación de fideicomisos, grupos de productores que alquilaban campos para producir carne, etc., se frenó”, reflexiona el referente de la Mesa de las Carnes.
“Sin embargo, eso se vuelve a ver de a poco, como los pools ganaderos, más técnicos a campo, nuevas tecnologías, como los drones e imágenes satelitales para determinar la productividad del pasto a lo largo del tiempo. La incorporación de todo esto viene de la mano de las nuevas generaciones en el sector”, agrega Canosa. Y cierra: “Cada vez son más los jóvenes en las reuniones sectoriales que se organizan, como sucedió una década antes con la agricultura. Estamos en un momento soñado para la ganadería, un momento que pensé que no iba a llegar a ver, nuestra responsabilidad es no desaprovecharlo”. 

Primicias Rurales

Fuente: Motivar


Noticia publicada el 25/10/2017 a las 16:22
Última modificación: 25/10/2017 a las 16:22


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