Buenos Aires, 27 septiembre (PR/18) — El año comenzó con la peor sequía de los últimos 50 años en los meses de verano y el respiro lo trajeron los meses otoñales, marzo y abril, con acumulados por encima de los promedios históricos, pero se cortó la humedad y existe expectativa agropecuaria sobre el mediano plazo.
Gracias a las lluvias de marzo y abril se desataron las siembras de trigo: Sin embargo, en último trimestre (junio, julio y agosto), se cortó la humedad dejando acumulados por debajo de los últimos 10 años, indicó Sofía Corina, especialista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
“Los efectos de las anomalías climáticas se hacen más frecuentes e intensos por el efecto del cambio climático”, así lo afirmó Jose Luis Aiello, experto en Ciencias Meteorológicas y asesor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR donde se desempeña Corina.
Aiello sostuvo que bajo este efecto, se fue gestando el año 2018 y continuó hasta la actualidad; la distribución de las precipitaciones en lo que va del año discrepa significativamente con los promedios históricos.
Corina analizó los registros de los últimos 10 años de la red de estaciones de GEA, cuya distribución es uniforme y se concentra en la región más productiva de la Argentina.
Córdoba presentó en promedio un 80% menos de precipitaciones respecto a la media, este hecho combinado con sus suelos más arenosos (retienen menor contenido de agua) fue lo que encendió una alerta de sequía en la zona.
El sureste de Santa Fe fue otro foco que presentó un 70% menos de precipitaciones respecto a su promedio.
En tanto septiembre comenzó con déficit de agua y pronósticos de lluvia que fallaron; esto limitó las siembras de maíz temprano y generó preocupaciones en el rinde final de trigo.
“Afortunadamente el día 18 se registraron lluvias generalizadas en las zonas más necesitadas, si bien no alcanzan para revertir el déficit de los últimos 3 meses, por lo menos es un respiro para los trigos y destraban las siembras de maíz en las zonas más beneficiadas por las lluvias”, sostuvo la autora del reporte.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) pronostica que habrá un Niño débil ya que su probabilidad de ocurrencia es del 65-70%.
Aiello, por su parte, advierte, qué aunque se espera un Niño débil que significan algo de lluvias en el próximo trimestre, hay que tomar conciencia de que el sector va hacia una mayor vulnerabilidad productiva.
“No hay que olvidarse que los efectos de las anomalías climáticas se hacen más frecuentes e intensos por el efecto del cambio climático”, consignó.

Primicias Rurales

NA