ENTRE EL AMOR Y EL ESPANTO

Buenos Aires, 24 de julio (PR/24) .- En la parte final de su poema «Buenos Aires» dice Borges: «No nos une el amor, sino el espanto. Será por eso que la quiero tanto». Obviamente se refería, con su genialidad habitual, a la contradicción que le generaba el lugar que habitaba. Entendemos que esta frase se aplica naturalmente a los cambios que ocurren hoy en la Argentina. Tanto a aquellos que apoyan incondicionalmente las políticas económicas del gobierno, como a los que son críticos pero con el deseo de que el cambio salga bien, los une lo mismo. El temor de que, si este intento falla, el populismo está a la vuelta de la esquina. A los que nos interesa la economía, pero sin ser especialistas, la realidad actual nos marea bastante. Solemos ser voraces lectores de profesionales a los que respetamos y confiamos en su buena fe. Todos suelen rescatar como positivos los primeros movimientos del ministro de Economía para enderezar lo que tenía rumbo cierto de colisión. Entre otros aspectos, eliminar el déficit fiscal, recuperar reservas del Banco Central y empezar a bajar la inflación. Incluso se pondera el haber construido poder presidencial aún sin tener muchos legisladores. Y por supuesto se destaca la capacidad para sostener el apoyo y la paciencia social luego de un feroz ajuste. Luego de eso, empiezan las diferencias. En muchos casos no son diferencias de matices, sino polos opuestos sobre lo que habría que hacer y sobre el rumbo a seguir, con algunos avizorando una tierra prometida y otros afirmando que se avanza rápidamente hacia el abismo y la repetición de errores. Desde los que afirman que habrá un rebote en V corta hasta los que dicen que vamos a una L sin recuperación de la economía en el mediano plazo. Los críticos señalan que el coraje que tuvo el ministro para corregir el déficit no lo tiene para salir del cepo y unificar el tipo de cambio. El ministro dice que hacer esto antes de tiempo es garantía de fracaso, que lo racional es ir eliminando obstáculos (cerrando canillas de emisión nos dice), juntar reservas, bajar más la inflación hasta que sea similar a la tasa de devaluación (2% mensual) y, por qué no, contar con un préstamo del FMI de 10.000 millones de dólares. ¿A quién creerle? Salir del cepo, anular la brecha cambiaria y bajar impuestos son la llave para el potencial crecimiento de las inversiones. Y por ende, del país. Si esto fuera una película tipo Misión Imposible, la duda ante la bomba es si para desactivarla hay que cortar primero el cable rojo o el azul. Creemos que falta menos para que esto ocurra, ya que el 2025 es año electoral y la política no va a querer turbulencias. El “trabajo sucio” será este año. En las empresas en general hay experiencia en este tipo de encrucijadas. No gustan, pero no paralizan. Hemos visto muchas veces el espanto y no por eso se bajan los brazos. Pero ni la capacidad de aguante económico ni la paciencia son infinitas. Se han logrado avances, pero también hay muchas promesas incumplidas. El reloj hace tic-tac. Final abierto otra vez. Ojalá nos inclinemos esta vez por el amor, como quizás le gustaría a Borges.

EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS AGRÍCOLAS
Las empresas están en modo “pausa”, esperando señales para definir próximos pasos. La escasez de lluvias, combinada con las bajas del mercado, de alguna manera cuestionan el nivel de tecnología a aplicar, por ejemplo la fertilización en trigos. Se sigue dudando de la cantidad de superficie a sembrar de maíz, producto del daño de la chicharrita del año pasado y de la baja de las cotizaciones futuras. Misma pregunta se hacen los productores girasoleros luego de haber sufrido la caída de precios de la campaña pasada. Dudas que se reflejan en las ventas de semillas e insumos que vienen muy retrasadas si se las compara con campañas anteriores.

Además se sigue teniendo la esperanza de algún anuncio o alguna medida económica positiva, dado que ante la baja de precios de estos últimos treinta días, los números del Excel vuelven a ponerse en rojo en trigo y maíz. Pensando además que hay anunciado por delante un año Niña. Sin alguna señal que modifique las expectativas, la soja será el cultivo que ganará área con respecto a los otros cultivos.

El productor se encuentra con un escenario distinto al esperado al iniciar la toma de decisiones. Se pensó en una campaña 24/25 donde habría poco o nada de brecha cambiaria, salida del cepo y quizá alguna disminución del impuesto país y retenciones, dándole mayor competitividad a la producción agropecuaria. Sumado al entusiasmo que generó lo que pareció ser un “veranito” con el aumento de los precios internacionales de los granos. Pero puede fallar. La situación hoy es un aumento de la brecha cambiaria, donde vuelven los fantasmas de una devaluación, una promesa de bajar el impuesto país diez puntos que aporta gran parte de la recaudación nacional (ojalá lo cumplan), incertidumbre en la salida del cepo y una caída de los precios internacionales. Todo esto genera un cambio de escenario importante de aquellos factores que afectan la renta de las empresas.

Con lo cual, el escenario hoy es incierto, más pesimista que hace 30 días, y con final abierto. Será sin dudas una campaña compleja y que requerirá que las empresas tomen decisiones a último momento.

NEGOCIO AGRÍCOLA
Estamos en un momento de mercado complejo, bajista en cuanto a precios se refiere. El mercado está tomando las producciones actuales, sin algunos recortes, y las proyecciones de producción mundial de la nueva campaña, siendo de alguna forma bastante optimista en el volumen global a lograr. Con esta proyección de oferta y demanda el mundo aumentaría stocks, y ese dato inicial es bajista en general. Mucho falta por delante: el mercado climático de EEUU, el ajuste de las pérdidas concretas de maíz por la chicharrita en Argentina y Brasil, el daño en las existencias en el sur de Brasil producto de su inundación, como así también la cifra concreta del daño por sequía y heladas en Rusia. A lo que luego habrá que sumarle el mercado climático sudamericano. Todos estos fenómenos mencionados pueden modificar claramente las proyecciones de producción y stocks mundiales, con el consiguiente impacto en los precios.

Además hay que mencionar que los fondos especulativos están vendidos en cantidades mayores y en momentos anteriores a los habituales, lo que aumenta el impulso bajista del mercado. La modificación de esta posición por parte de los fondos, si lo hacen, daría una tendencia alcista. Tampoco hay que olvidar que los distintos conflictos bélicos existentes pueden modificar el escenario (aunque no por el momento), o hacer que un país involucrado tome algunas medidas que impacten en el mismo (existe el rumor de que Rusia cerraría sus exportaciones de trigo esta campaña).

El mercado local está con el precio en el disponible divorciado del internacional, producto del “dólar Blend” y de necesidades puntuales de originación, aunque reflejando bien la evolución de los precios para la campaña nueva (Trigo enero, Maíz abril y Soja mayo). Momento pesimista y muy especial del mercado. Ante este escenario, y por el momento, la recomendación es hacer coberturas con opciones (si se consiguen), dado que nadie tiene la seguridad de que puedan seguir bajando los precios. De ser posible, no hacer ventas a precio (forward) dado que elimina la posibilidad de capturar posibles subas futuras.

FERTILIZANTES
La empresa IF (Ingeniería en Fertilizantes), en su habitual informe semanal, nos reafirma que para este insumo, el productor está en modo “pausa”, esperando quizá una baja del impuesto País con el correspondiente impacto en el precio de los fertilizantes. Y por otro lado, encuentra a las empresas con cantidades ya importadas para abastecer la fina (trigo y cebada) y parte de la siembra de la gruesa. Con lo cual, si se bajase el impuesto país, no necesariamente tendría impacto en las cotizaciones en el corto plazo para los insumos en general y los fertilizantes en particular.

https://if.com.ar/wp-content/uploads/2024/07/Reporte-IF-29-24.07.19.pdf

CAMBIOS EN LA SECRETARÍA DE BIOECONOMÍA/AGRICULTURA
Como era de esperar, y ante la erosión constante sufrida desde el mes de abril cuando echaron a su gabinete, finalmente se concreta la salida de Fernando Vilella de la Secretaría de Bioeconomía, mientras estaba en una gira por Asia. Y le volvieron a cambiar el nombre. En su lugar el gobierno designó a Sergio Iraeta. Podemos incluir este cambio como uno más dentro de los numerosos cambios realizados por el gobierno o como un síntoma elocuente de la falta de gestión del gobierno en distintas áreas, que supone que al cambiar funcionarios mejora su gestión. La nueva edición de la Rural de Palermo puede ser un ámbito adecuado para que las nuevas autoridades manifiesten y propongan posibles cambios o medidas para el sector, o quizás veremos un “siga-siga” como ha ocurrido hasta el momento con varias promesas de campaña.

NEGOCIO GANADERO
Este negocio quedó congelado. Poco movimiento de precios y de costos. Rentabilidad positiva global para los distintos eslabones, pero en disminución a medida que pasan los meses. La principal razón es que los precios de la hacienda, medidos en términos comparables, disminuyeron cerca de un 15% si se comparan con los de enero. La inflación le gana a los precios de la carne. Esa es la foto general. Actualmente el 70% de la carne es consumida en el mercado interno, que no repunta en su demanda (42 a 45 kilos/habitante/año) ni en su poder de compra. Para que esto cambie, dependerá de lo que suceda con la economía en general (inflación y evolución de los salarios y el empleo). Por lo tanto, no parece que por este lado el productor pueda esperar una mejora sustancial de precio. La exportación, el 30% como destino de la carne, muestra una demanda China activa, pero sin convalidar aumentos de precios hasta junio, algo que podría variar en el segundo semestre si cae la oferta a ese país. Esta oferta podría caer porque dos de los principales exportadores, Estados Unidos y Brasil, van abriendo nuevos destinos para tener una menor dependencia de ese país. Sin olvidar que EEUU también es un fuerte importador de carne y un mercado a aprovechar. Argentina por ahora no está en condiciones de recorrer ese camino. Y los exportadores cada vez más se quejan del atraso del tipo de cambio, que les resta competitividad ante países competidores. A nivel de costos de producción, medidos en dólares oficiales, se observa un mayor peso relativo de salarios, labores y gastos de estructura y un menor peso en costos de alimentación (en particular maíz). La actividad cría pasó por eventos climáticos con excesos hídricos en región pampeana en abril y muy fuertes heladas en mayo y junio. Esto llevó a un cierto retraso en la oferta de terneros, con una salida apresurada el último mes ante la menor oferta de pasto en los campos. Los terneros con precios que hoy se ubican entre los 2200 $/kg y los 2500 $/kilo según calidad y peso. Los feed lots con buen nivel de ocupación, con un novillito gordo que puede valer arriba de los 2200 $/kilo. El novillo más pesado está en el orden de los 1900 a 2000 $/kilo, dando una relación ternero/novillo cercana a 1,25. Esta relación ha ido subiendo lentamente los últimos meses y es muy posible que lo siga haciendo, ya que es habitual que en el segundo semestre se alcancen valores de hasta 1,35 o más. Esto va a disminuir la rentabilidad de los encierres a corral si las demás variables no se modifican. Como dijimos, un negocio que parece “en pausa”. Leve deterioro y leves expectativas. Una lástima, la ganadería está para mucho más.

NEGOCIO LECHERO
En junio el precio de la leche Siglea fue de 403,38 $/litro (5512,23 $/kilo de sólido), lo que representa un aumento de sólo un 3% respecto al mes anterior pero casi un 295% respecto a un año atrás. Por arriba del índice de inflación y de muchos costos de producción. Y si bien el dólar oficial está levemente atrasado, el precio en esa moneda es de 0,43 u$s/litro, valor muy poco frecuente al analizar series históricas. Cuesta afirmar que hoy todos los tambos generan rentabilidad positiva, ya que los modelos son diversos en su forma de producir y en la región en que se encuentran. En los tambos que recorremos podemos afirmar que la situación económica y financiera es mucho mejor que el año pasado. Lo que está pasando este mes ha sorprendido un poco, ya que algunas de las industrias más relevantes están desconociendo acuerdos de precios que tenían con algunos tambos. El “precio ciego” (vender sin saber cuál será el precio) ha sido algo habitual y todavía lo es, generando incertidumbre y fastidio en los productores de leche. Algunos ya habían fijado un acuerdo comercial y es en esos casos que la industria dice que no podrá cumplir. Obviamente tendrán sus razones, pero en un momento en el que la leche no abunda (la producción del primer semestre es un 13% inferior a la de ese período en 2023), no parece una buena noticia y puede llevar a cambiar el destino donde se entrega. Todavía se negocia. A nivel de consumo interno, cuesta que repunte el mismo, con una variación de precios al consumidor de la canasta de productos lácteos que publica el Indec de 312% en un año. Y, dentro de esa canasta, la leche aumentó casi el 338%. Por este lado, es difícil que venga una mejora de precios al productor. A nivel internacional, la leche en polvo entera bajó levemente de precio, pero sigue en el orden de los 3400 u$s/tonelada y con un mercado activo. A nivel de costos, se observa un aumento en dólares de salarios, labores, gastos de estructura e impuestos. Y una baja en algunos costos de alimentación como el maíz. El gobierno volvió a dejar sin efecto el cobro de retenciones a la leche, algo que era insólito que existiera. La lechería sigue siendo una actividad con un gran mercado potencial para nuestro país, y con mucho conocimiento para producir. Sin embargo, los vaivenes de la economía, la presión fiscal, las restricciones para exportar y numerosos conflictos gremiales han afectado el crecimiento en todos los eslabones de esta cadena, y en la producción está provocando el cierre de algunos tambos, siendo a veces (no siempre) esas vacas absorbidas por tambos más grandes o que no se retiran. Parte de las distorsiones se han corregido en estos meses, pero este es un negocio que precisa estabilidad y estímulos, ya que requiere una inversión importante y presenta una alta barrera de salida.

Primicias Rurales

Fuente: Zorraquín + Meneses y Asociados