Buenos Aires, viernes 28 marzo (PR/25) — Está instalado que en el nuevo escenario de altos valores de la hacienda con respecto a la inflación y al dólar, la especulación quedó atrás y la clave es producir con eficiencia. Sin embargo, no todos los modelos ganaderos logran resultados económicos positivos. Para dar a conocer cuáles sí y cuáles no son negocio, Sebastián Riffel, de la consultora Elizalde & Riffel, dio una charla en Expoagro, organizada por Biogénesis-Bagó, que hoy reproducimos en Valor Carne.
Al inicio, poniendo el foco tranqueras adentro, el especialista presentó un gráfico novedoso que muestra la evolución del precio del ternero y del novillo expresado en dólares oficiales y reales (MEP).
¿Cómo aprovechar estos precios? “La propuesta es intensificar paulatinamente los planteos, o sea, aplicar tecnologías disponibles para aumentar la producción de carne por hectárea y reducir el costo por kilo producido, buscando mejorar la rentabilidad de la empresa”, sintetizó Riffel.
Con este objetivo, la consultora evaluó cuatro niveles de intensificación para un mismo campo de cría de la Cuenca del Salado y otros cuatro para un sistema de recría y terminación sobre pasturas de alfalfa y engorde a corral, representativo de la región pampeana.
En cuanto a los precios, se tomaron a marzo de 2025, con un tipo de cambio oficial a $1.056, el ternero macho de 180 kg a $/kg 3.400 y el novillo gordo de $/kg 390-430kg a $/kg 2.950. El alquiler de la tierra se fijó en 65kg/ha de novillo para cría y 12 qq/a de soja para recría- terminación en campo agrícola.
Con estos datos se analizó la rentabilidad sobre capital de trabajo considerando los costos directos más el alquiler de la tierra. “La idea de esta modelización era ver cómo la intensificación cambia la producción de carne y la rentabilidad”, reiteró.
La cría
En esta actividad el campo fue implantado pasturas y haciendo promociones de raigrás y forrajes diferidos, con lo cual pasó del 100% al 50% de pastizales naturales. El aumento sostenido de la carga, en función de esos recursos, así como el del porcentaje de destete, con un mejor aprovechamiento de los mismos, se presentan en el siguiente cuadro:
“Al analizar estos modelos vimos que en la medida que intensificamos, si bien se incrementa la inversión o capital de trabajo por hectárea, también aumenta la producción de carne (de 67 a 166 kg/ha) y se reduce el costo por kilo producido. Como resultado mejora sostenidamente la rentabilidad de la empresa”, planteó Riffel.
Sin embargo, “la cría sigue siendo una actividad que, si no la hacemos en forma eficiente, no alcanza a cubrir el costo de oportunidad de la tierra que, para este campo, es de 65 kg/ha de novillo”, advirtió.
La recría y terminación
Seguidamente, Riffel analizó los cuatro modelos de recría sobre alfalfa con distintos grados de intensificación -incluyendo suplementación o corral de inicio- y terminación a corral.
En el modelo de baja carga, con 2,5 cab/ha se desaprovecha el 50% del pasto, mientras que en el de muy alta intensificación, con 7,3 cab/ha, la eficiencia de pastoreo es máxima (80%). “Eso es lo que buscamos, cosechar la mayor cantidad posible del forraje producido”, señaló.
Así las cosas, en la medida que se pasa de menor a mayor intensificación, se observa un aumento en la producción de carne por hectárea y se corrobora una reducción en el costo del kilo producido, con un incremento significativo de la rentabilidad.
“Esta evolución positiva también se vio en la cría, pero en esta actividad solo el mayor nivel de intensificación cubre el alquiler de la tierra. En cambio, en los sistemas de recría y engorde, los modelos de media, alta y muy alta intensificación, o sea, tres de los cuatro evaluados, pagan ese costo de oportunidad (12 qq/ha de soja)”, aseveró.
Para reflexionar
Con las actuales relaciones de precios, mientas distintos grados de intensificación de la recría-invernada tienen resultados favorables, en la cría el único modelo que logra rentabilidad sobre el capital de trabajo es el de mayor producción de carne por hectárea.
“Esto quiere decir que la cría hay que hacerla muy bien para ganar plata y la recría-invernada ofrece más alternativas en ese sentido. Sin embargo, muchas empresas no saben si ganan o pierden plata porque no miden”, alertó.
Entonces, “el primer paso para mejorar los números es medir. Luego hay que producir un poco más de pasto, aprovecharlo bien, hacer una sanidad completa, ordenar el servicio, estacionarlo y acortarlo lo más posible. Son técnicas simples, probadas, que hoy valen la pena”, finalizó Riffel.
Fuente: Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
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