Hoy celebramos a Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, Perú

Hoy celebramos a Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, Perú

Buenos Aires, domingo 23 marzo (PR/25) — Cada 23 de marzo la Iglesia Católica cele “Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, Perú, que siendo laico, de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía la Iglesia, catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente en Saña, del Perú, descansó en el Señor (1606)” (Martirologio romano).

Estos hechos sobrenaturales le ocurrieron en Jueves Santo a Santo Toribio de Mogrovejo

En el libro Santo Toribio de Mogrovejo, apóstol de los indios, el P. Ángel Peña, agustino recoleto español que sirvió muchos años en Perú, señala que algunos testigos en el proceso de beatificación y canonización indicaron que el santo conversaba con los ángeles y rezaba con ellos. Por otro lado, hay quienes afirman que su rostro se iluminaba.

De acuerdo a la obra del P. Peña, en el Archivo Secreto del Vaticano —hoy Archivo Apostólico Vaticano— está el testimonio de un señor llamado Diego Morales, un colaborador cercano de Santo Toribio.

Morales confirma que la cara del santo resplandecía “como una estrella”. Además, el testigo precisa que un Jueves Santo, cuando el Arzobispo estaba en el lavatorio de los pies, vio algo espectacular:

Un compañero de nombre Francisco de Quiñones le preguntó si veía la estrella que el prelado tenía en la frente. “Y siento que no se engañó, porque tenía tanto resplandor en su rostro que lo parecía”, afirma Morales.

Por otro lado, cuenta que los Jueves Santos el Arzobispo daba de comer a los pobres en su casa y por la tarde les lavaba los pies en el templo, tal como hizo Cristo con sus discípulos. La gente lloraba

¿El demonio en el último Jueves Santo de Santo Toribio?

A Santo Toribio de Mogrovejo le gustaba evangelizar los diversos pueblos y comunidades indígenas de su inmensa Arquidiócesis. En esos viajes lo atacó una terrible enfermedad y se detuvo en Zaña, ciudad en la costa norte del Perú.

Morales describe que, antes de morir, un tal señor Ginés de Alarcón se acercó despacito a escuchar lo que el santo hablaba en su lecho de muerte y escuchó que decía: “No me conviene eso, eso que me dices no está bien”. Ginés entonces le preguntó qué le sucedía y el arzobispo dijo que nada, pero él infirió que era el demonio que lo estaba tentando.

Aquel día era el Jueves Santo de 1606. De acuerdo a las Actas del Congreso Académico Internacional sobre Santo Toribio de Mogrovejo, que se realizó en Lima 2006, algunas de sus últimas palabras fueron “qué bueno es morir en una parroquia de indios”. Y así, tras tomar una cruz y las estampas de San Pedro y San Pablo, murió dándoles un beso.

En las Actas también se indica que hay testigos que afirman que en el momento de su muerte apareció “una gran cruz luminosa en Zaña y en Lima”, se produjeron temblores en la capital peruana y hubo “una especie de eclipse lunar”.

Además, se divisó como una cometa encima de la casa arzobispal limeña y de la casa donde falleció.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

“Uno tenía una higuera plantada en su viña”

“Uno tenía una higuera plantada en su viña”

Primera lectura

Lectura del Libro del Exodo 3, 1-8a. 13-15

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios.

El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.

Moisés se dijo:
«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza».

Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
«Moisés, Moisés».

Respondió él:
«Aquí estoy».

Dijo Dios:
«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado».

Y añadió:
«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob».

Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios.

El Señor le dijo:
«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos.

He bajado a librarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel».

Moisés replicó a Dios:
«Mira, yo iré a los hijos de Israel y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros”. Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les respondo?».

Dios dijo a Moisés:
«“Yo soy el que Soy”; esto dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me envía a vosotros».

Dios añadió:
«Esto dirás a los hijos de Israel: “El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación”».

 

Salmo

Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

 

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12

No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y por el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo codiciaron ellos. Y para que no murmuréis, como murmuraron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.

Todo esto les sucedía alegóricamente y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se crea seguro, cuídese de no caer.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 1-9

En aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:
«Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.

Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

 

REFLEXIÓN

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Y esta similitud del viñador manifiesta la misericordia de Dios, que nos deja un tiempo para la conversión. Todos necesitamos convertirnos, dar un paso adelante, y la paciencia de Dios, la misericordia, nos acompaña en esto. A pesar de la esterilidad, que a veces marca nuestra existencia, Dios tiene paciencia y nos ofrece la posibilidad de cambiar y avanzar por el camino del bien. Pero la prórroga implorada y concedida mientras se espera que el árbol finalmente fructifique, también indica la urgencia de la conversión. El viñador le dice al dueño: «Déjala por este año todavía» (v. 8). La posibilidad de conversión no es ilimitada; por eso hay que tomarla de inmediato. De lo contrario se perdería para siempre. En esta Cuaresma podemos pensar: ¿Qué debo hacer para acercarme al Señor, para convertir, para “cortar” las cosas que no van bien? (Ángelus, 24 de marzo de 2019)

 

El papa Francisco presentó “pequeñas mejorías” y sigue “estable”, informó el Vaticano

El papa Francisco presentó “pequeñas mejorías” y sigue “estable”, informó el Vaticano

“Los médicos aún no han precisado cuándo le darán el alta”, sostiene el parte médico.

El papa Francisco permanece “estable” y presentó “pequeñas mejorías en la respiración y la motricidad”, informó la Oficina de Prensa del Vaticano.

El nuevo parte médico conocido en la tarde de este viernes sostiene que el Sumo Pontífice, de 88 años, “continúa con las pequeñas mejoras en la respiración y la motricidad”.

“Por la noche ya no utiliza ventilación mecánica con mascarilla, sino oxigenación de alto flujo con cánulas nasales, y durante el día utiliza cada vez menos los altos flujos”, añadió el escrito difundido por el sitio Vatican News.

Sin embargo, “los médicos aún no han precisado cuándo le darán el alta”, sostiene el nuevo parte médico.

Además, Francisco no recibió visitas en esta jornada, al tiempo que sus días “transcurren entre terapias, oración y algo de trabajo”.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede indicó que el Ángelus del domingo está previsto que se publique como en las anteriores ocasiones, donde el Papa elabora el texto.

“El próximo boletín médico se espera no antes del lunes”, concluyó el comunicado.

Jorge Bergoglio se recupera paulatinamente en el Hospital Policlínico Agostino Gemelli de Roma, donde se encuentra internado desde el 14 de febrero por una bronquitis, una neumonía bilateral y demás problemas respiratorios.

Por su parte, durante la homilía de la misa por la salud del ex arzobispo de Buenos Aires, el secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, monseñor Paul Richard Gallagher, destacó la gratitud de Francisco “por la cercanía y la oración que se lleva al cielo tan abiertamente por él”.

Gallagher insistió con que “el tiempo fuerte de la Cuaresma es un tiempo propicio para profundizar en este camino”, a la vez que agregó: “Seguirlo significa dejarse amar por Dios y llegar a un renacimiento espiritual que abre nuevos espacios y nuevos horizontes de esperanza, libertad y paz”.

Primicias Rurales

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

Hoy se recuerda a San Epafrodito, el amigo que lo arriesgó todo por San Pablo

Hoy se recuerda a San Epafrodito, el amigo que lo arriesgó todo por San Pablo

Buenos Aires 22 de marzo (PR/25) .- Cada 22 de marzo recordamos a San Epafrodito de Filipos, discípulo de los Apóstoles de Cristo y cercano colaborador de San Pablo, quien lo menciona en la Carta a los Filipenses (Flp 2,25-30).

Por órdenes del Apóstol Pedro, cabeza de la Iglesia, Epafrodito se convirtió en el primer obispo de Filipos y Tarracina, así como posteriormente lo fue de Andriaca. Señala el Martirologio Romano sobre este santo: “Luego fue Obispo de Terracina, enviado por San Pedro cuando éste estuvo en Roma, y donde bautizó a un buen número de conversos, dejando allí como obispo a Lino y partió a Terracina”.

Amigos en el Señor

De acuerdo a la tradición, Epafrodito nació en Filipo, en la antigua Macedonia (Grecia). La historia lo señala como el que viajó desde su tierra natal rumbo a Roma para asistir a San Pablo durante su cautiverio entre los años 60 y 62 d.C. En aquella oportunidad, Epafrodito llevó consigo la colecta realizada por la Iglesia en Filipo para asistir al Apóstol. Existe, sin embargo, una controversia sobre la fecha de dicho viaje. Algunos lo datan un poco antes, hacia el año 57, cuando San Pablo estuvo cautivo en Éfeso -y no en Roma- durante su tercer viaje misional.

“Hermano, colaborador y compañero de armas” (Flp 2,25)

De lo que no hay duda es del encuentro entre ambos personajes y, por supuesto, de la amistad que se profesaron. Como en aquella oportunidad Epafrodito cayó enfermo, San Pablo decidió enviarlo de vuelta a Filipo con una carta para los cristianos de la ciudad, en la que se refiere a él como “su hermano, colaborador y compañero de armas”. En la misiva rogaba a sus queridos neófitos que recibieran a su compatriota con “gozo en el Señor”, puesto que Epafrodito había arriesgado todo por la misión que le fue encomendada, incluso estando al borde de la muerte:

Si deseas profundizar en la importancia de Epafrodito para la formación de la Iglesia, te sugerimos este artículo de la Enciclopedia Católica sobre la Carta a los Filipenses: https://ec.aciprensa.com/wiki/Epístola_a_los_Filipenses

Primicias Rurales

Fuente: Aci Prensa

“ Hijo, tú estás siempre conmigo ”

“ Hijo, tú estás siempre conmigo ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32

 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada.

Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.

Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.

Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.

Y empezaron a celebrar el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.

Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.

El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Palabra del Señor

21 de marzo: Celebramos a Santa María Francisca de las 5 llagas, religiosa que recibió los estigmas

21 de marzo: Celebramos a Santa María Francisca de las 5 llagas, religiosa que recibió los estigmas

Santa María Francisca de las 5 llagas

Buenos Aires, 21 de marzo (PR/25) .- Cada 21 de marzo la Iglesia recuerda a Santa María Francisca de las Cinco Llagas, religiosa italiana que llevó en su propio cuerpo las heridas de Cristo: las de pies, manos y costado. Por esta razón, la tradición recuerda a esta santa evocando, desde el nombre, las llagas de Nuestro Señor. Hoy, varios siglos después de su muerte, sus restos permanecen incorruptos.

De humilde cuna

El nombre de pila de Santa María Francisca fue Anna María Gallo, una mujer nacida en Nápoles (Italia), hija de unos comerciantes que vivían en el antiguo barrio español de la ciudad, conocido por su precariedad. Dios le concedió a Maria Francisca el don de profecía, así como el de compartir los dolores de la Pasión y Muerte de Jesús. Los napolitanos le profesan una gran devoción y le atribuyen haber intercedido por ellos durante los bombardeos sufridos en la Segunda Guerra Mundial. Como signo de dicho favor, el barrio donde vivió permaneció intacto durante los ataques, a pesar de su fiereza.

Anna María Gallo nació el 6 de octubre de 1715. Empezó a trabajar desde muy niña, obligada por su padre quien poseía un taller de hilados y mercería; mientras tanto, su madre, una mujer muy piadosa, le leía libros sobre la fe cristiana y la llevaba a rezar a la iglesia de Santa Lucía de la Cruz. El párroco del lugar, admirado por su piedad y conocimiento del catecismo, le permitió que realice la Primera Comunión a los 8 años y que después de un año se convierta en catequista de niños.

Un padre violento

Al cumplir los 16 años, el padre de Maria Francisca decidió comprometerla en matrimonio con un joven rico, pero la joven se negó a aceptar el compromiso -le había prometido a Dios permanecer soltera y virgen para dedicarse a la vida espiritual y la salvación de las almas-.

El padre rechazó tal deseo y la castigó encerrándola en casa. Por si fuera poco, constantemente la maltrataba propinándole azotes y alimentándola con solo pan y agua. Aquellos días fueron durísimos para María Francisca, pero, al mismo tiempo, se fueron convirtiendo en ocasión de mayor cercanía con el corazón sufriente de Jesús, con el que compartía sus dolores. La mamá de María Francisca, por cuenta propia, logró que un sacerdote franciscano convenciera a su esposo de que las pretensiones de su hija no eran inmaduras y nacían de un corazón que amaba a Dios.

Terciaria

El 8 de septiembre de 1731 María Francisca recibió el hábito de la orden terciaria franciscana y, contra lo que podía esperarse, pidió que la dejaran vivir en la casa familiar como religiosa. En el hogar, la joven se ocupaba de los quehaceres domésticos y las tareas más sencillas. A través de ellas iba compenetrando cada vez más su alma con Dios, en el servicio y la oración, haciendo de lo sencillo una ofrenda de amor. María Francisca empezó a caer en éxtasis, absorta en la meditación de los dolores del Señor. Varias veces, absorta en el arrebato místico, la Virgen María se le apareció para darle consuelo y hacerle algunos pedidos espirituales.

Mística

Tras la muerte de su madre, la santa abandonó la casa familiar y se mudó al campo en compañía de otras terciarias. Allí permaneció los siguientes 38 años de su vida, hasta su muerte. Fue una vida dedicada a la oración, la penitencia y el sacrificio, de constante celo por rescatar almas del purgatorio y lograr la conversión de los pecadores. Es en esta etapa donde recibiría los estigmas de Cristo.

Santa María Francisca de las Cinco Llagas murió santamente el 6 de octubre de 1791. Fue declarada venerable por el Papa Pío VII el 18 de mayo de 1803; después beata por Gregorio XVI (12 de noviembre de 1843) y finalmente proclamada santa por el Papa Pío IX, el 29 de junio de 1867.

En 1901 fue declarada copatrona de la ciudad de Nápoles junto a San Genaro.

Primicias Rurales

Fuente: Aci Prensa