Bahía Blanca: la Iglesia valora ‘la sobreabundancia de solidaridad’

Bahía Blanca: la Iglesia valora ‘la sobreabundancia de solidaridad’

El arzobispo de Bahía Blanca dio detalles del trabajo de asistencia que se realiza en esta ciudad tras las inundaciones. “La respuesta de la sociedad fue abrumadora”, aseguró.

Bahía Blanca, sábado 15 marzo (PR/25) — A una semana de las inundaciones devastadoras en esta ciudad bonaerense, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, dio detalles del trabajo de asistencia que se realiza en medio de la emergencia.

Los bahienses buscan día a día el consuelo y la esperanza en medio del dolor y de la reconstrucción. En ese sentido, el arzobispo señaló que mantuvo un encuentro con los Hogares de Cristo y Cáritas, a fin de organizar “un poquito mejor las cosas”.

Monseñor Azpiroz resaltó que la respuesta de la sociedad ante esa situación “fue abrumadora, al punto que la capacidad logística se vio desbordada. Son todas sorpresas, gracias a Dios”.

“La logística se ve sobrepasada porque la gente está ayudando mucho. Cuesta ir punto a punto, pero eso hace que nos organicemos mejor”, aseguró en declaraciones a La Brújula 24.

El arzobispo bahiense destacó el espíritu solidario. “Hoy sobreabunda la solidaridad”, subrayó y comentó que llegaron varios trenes y camiones cargados de donaciones, gestionadas por voluntarios y organizaciones como la Municipalidad, Cáritas y distintas obras de caridad.

“Jóvenes y viejos, plebeyos y nobles, como dice algún salmo, todos caminando en una misma dirección”, destacó y ponderó la unidad de todos los sectores sociales frente a la adversidad.

Más allá del dolor y el sufrimiento de cientos de bahienses, el pastor de esta Iglesia particular afirmó que “la unidad nos da un horizonte”. Lo hizo al referirse a la importancia de sostener la esperanza colectiva en medio de la tragedia.

“Uno no se las puede agarrar con alguien que no existe, con lo cual aún en la bronca, uno habla de Dios. Es decir, se reconoce que la vida trasciende, es un sentimiento bueno”, concluyó.

El después de Bahía Blanca: ¿Cómo continúan las personas?

“En media hora el agua subió 50 cm”, describió un damnificado ante las abundantes lluvias.

 

Tras las inundaciones de Bahía Blanca, uno de los damnificados por la catástrofe comentó cómo fue vivir el desesperante momento.

En diálogo con Nicolas Mársico, en radio Splendid, se comunicaron con Claudio Troncoso uno de los habitantes de la ciudad, el cual mencionó:  “La situación es un desastre todavía, siempre la reconstrucción es peor que la devastación, sigue después y hay que laburar. Aunque no le paso nada grave a ninguno”.

Además destacó el rol de las autoridades: “Se están moviendo, pero no estamos preparados para esto y tampoco para semejante quilombo de tan poco tiempo y el desastre que hizo la organización, porque es un desastre. El municipio se está moviendo”.

“En sí el mayor desastre fue cuando recién desembocó el canal Maldonado, llega al parque, pasando todo el centro, toda la ciudad, ahí fue donde más daño hizo, porque ahí llegó con fuerza y las casas estaban literalmente cerca, pegadas al canal”, detalló el hombre.

“En media hora el agua subió 50 cm”, describió ante las abundantes lluvias.

Asimismo, manifestó que “hay escenas e imágenes, que cuando te las relatan, son increíbles, tener la habitación en un primer piso, de repente levantarte, mirar por la ventana, y ver que el agua está casi a la altura de la ventana del primer piso, y qué pasó, hay un río al lado de tu cama”.

Hay sectores que están sin agua y sin cloacas, y también muy poco porcentaje, sin luz algunos, aunque vino gente de muchos lugares cercanos, o incluso gente de Buenos Aires, en grupos de 15 o 20 personas, y se distribuyeron para ayudar a limpiar”, agregó Troncoso.

En tanto, añadió ante la pregunta sobre el día del temporal: “Empezó a llover a las 4 de la mañana, pero fuerte, era una cortina de agua que no se veía la casa del frente, era impresionante, jamás en mi vida de los 45 años que voy a cumplir mañana, vi tanta agua caer en tan pocos minutos. Tenía un poquito de agua entrando por debajo de la puerta, ya tenía el agua en la rodilla, en media hora habrá subido 40 centímetros, 50, y en la casa de mis hijos habrá llegado a los 70 casi”.

“Como pude saqué a mis hijos, primero saqué a la nena, que tiene 15 años, y después mandé a mi hijo para mi casa”, concluyó el hombre.

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: AICA/NA

Hoy recordamos a San Longinos, el soldado romano que traspasó con su lanza el costado de Cristo y creyó en Él

Hoy recordamos a San Longinos, el soldado romano que traspasó con su lanza el costado de Cristo y creyó en Él

De acuerdo a la tradición, Longinos fue también quien, después de haber incurrido en la más grande de todas las profanaciones, quedó “traspasado” él mismo por el Amor de Dios en lo profundo del alma, lo que hizo de él un hombre nuevo. Sus palabras quedarían eternizadas en el Evangelio: “Verdaderamente Éste era Hijo de Dios” (Mt 27, 54).

Un corazón atravesado

Es verdad que San Longinos ya no aparece en el Novus Ordo y no se le celebra como se hacía antes; sin embargo, aún son muchos sus devotos y quienes encuentran inspiración en el relato de su conversión. Por eso, generalmente se le recuerda el 15 de marzo, aunque en ciertos lugares, especialmente después de 1969, se le celebra el 16 de octubre.

Afortunadamente, la tradición nos ha traído historias y leyendas que resultan muy interesantes y aleccionadoras. Por ejemplo, se dice que Longinos sufría de una pérdida paulatina de la vista y que cuando retiró su lanza del Cuerpo del Señor, le salpicó una gota de sangre divina sobre los ojos y quedó curado al instante.

Se dice también que tras el episodio de la muerte de Cristo abandonó la carrera militar y se unió a la comunidad cristiana. Durante su proceso de conversión, entró en contacto con los apóstoles y empezó a frecuentarlos, recibiendo de ellos el testimonio directo sobre quién había sido Jesús de Nazaret. Cuenta la historia que se apartó de los asuntos mundanos y peregrinó por las regiones de Cesarea y Capadocia anunciando a Cristo y ganando almas para el Reino de Dios.

El final de su vida habría llegado con la persecución a los cristianos. Longinos habría caído en manos de sus perseguidores en Capadocia, quienes lo llevaron a juicio. Al negarse a cumplir la pena que se le impuso -hacer una ofrenda a los ídolos-, el gobernador ordenó que le quebraran a golpes los dientes y le cortaran la lengua.

Una vez que los verdugos cumplieron su cometido, el santo se incorporó, cogió un hacha que estaba tirada e hizo pedazos las imágenes de los ídolos que tenía enfrente. De los fragmentos salió una horda de demonios que se apoderó del gobernador y sus ayudantes, quienes comenzaron a dar gritos y gemidos. Longinos encaró en ese momento la máxima autoridad y le dijo que solo su muerte podría salvarlo. El gobernador, entonces, haciendo sorna, lo condenó a morir decapitado. Por esta razón se le cuenta entre los mártires.

Tan pronto Longinos murió, el gobernador recuperó el quicio y empezó a sentirse arrepentido, tanto que terminó asqueado por su propia decisión. Cuenta la leyenda que aquel hombre, conmovido por la muerte del inocente, se convirtió al Señor ese mismo día.

Si deseas saber más sobre San Longinos y la historia que rodea a la lanza sagrada, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Lanza_Sagrada.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

Hoy celebramos a San Artémides Zatti, patrono de los enfermeros y los farmacéuticos

Hoy celebramos a San Artémides Zatti, patrono de los enfermeros y los farmacéuticos

San Artémides Zatti

 

Artémides, el inmigrante

Artémides Zatti nació en Boretto (Italia), en 1880, en el seno de una familia campesina. A los nueve años ya trabajaba en la pequeña granja familiar. Sin embargo, ésta era muy pobre y todos los esfuerzos de la familia parecían insuficientes para obtener los recursos necesarios para vivir. Por esta razón, los Zatti decidieron emigrar a Argentina e iniciar allí una nueva vida.

Ya establecido en Sudamérica, Artémides empezó a frecuentar una parroquia salesiana. En esta brotó la inquietud vocacional, al sentirse atraído por el estilo de vida y la espiritualidad de la congregación que fundó San Juan Bosco. Años más tarde, sería aceptado como aspirante y, cuando cumplió veinte años, ingresó a la casa de la Orden en Bernal.

Como salesiano coadjutor, se le confió a Artémides el cuidado de un joven sacerdote enfermo de tuberculosis. Lamentablemente, mientras cuidaba de este, se contagió, y pensó que quizás no sobreviviría, dado que en ese entonces la tuberculosis era casi siempre una enfermedad mortal. Como su cuadro médico se agravó, el santo tuvo que ser internado. Estando en el hospital de la misión salesiana en Viedma, el Hermano Zatti prometió en sus oraciones a María Auxiliadora que si se curaba, dedicaría el resto de su vida al cuidado de los enfermos.

En los días subsiguientes, Artémides empezó a sentirse mejor hasta el punto en que los síntomas desaparecieron completamente. Recuperado, se puso a disposición del hospital que lo había albergado y le fue encargada la farmacia. Su gran capacidad de servicio y la habilidad para organizarse le permitieron asumir cada vez más y más responsabilidades. Finalmente, Artémides terminó a cargo de toda la institución sanitaria. El santo enfermero estaba seguro de que la Virgen María había tomado muy en serio su palabra empeñada durante la enfermedad. El mensaje le pareció muy claro: Dios lo llamaba a cuidar de los enfermos.

Entonces, Artémides prosiguió por el camino que Dios le iba trazando: compartía su tiempo entre el duro trabajo en el hospital y las obligaciones en la comunidad salesiana. Su permanente entusiasmo y empuje empezó a ser conocido por todos. De día se dejaba ver en bicicleta, de camino a visitar a los enfermos de la ciudad; mientras que por las noches estudiaba duro para obtener el diploma de enfermero.

Hermano coadjutor y enfermero

“Don Zatti” -como la gente lo llamaba- era un ejemplo de buen trato a las personas, muy hábil para “contagiar” la alegría de vivir y servir. Solía decir al cuerpo médico del hospital -enfermeras, doctores, administrativos- cosas que ayudaban a conectar las responsabilidades con su sentido más profundo, con su dimensión espiritual: “Prepare un lecho para el Señor”, se le oía decir, o, “¿Tienes sopa caliente y vestidos para un Jesús de 10 años?”.

Esa forma tan especial de referirse a los enfermos encendía los corazones de los trabajadores del hospital, y era una prueba de cómo su alma noble entendía el dolor, siempre con Cristo ocupando el lugar central. Porque para el salesiano en cada hombre que sufre está Cristo sufriendo de nuevo con él. Así, con esa alegría y bondad, se ganó el cariño de tantos y tantos. La gente decía: “Es un ángel que se hizo enfermero”.

Nacer a una nueva vida 

Estando cerca de los setenta años, el Hno. Artémides sufrió un accidente: cayó violentamente por una escalera. Entonces, por seguridad, se le aplicó un conjunto de exámenes que arrojaron un hallazgo inesperado: Don Zatti padecía un cáncer hepático. Aún en esas condiciones, apenas le fue posible, retornó a sus labores y logró continuar con su servicio por un año más.

Finalmente, ya muy debilitado, falleció el 15 de marzo de 1951. El Papa San Juan Pablo II lo beatificó en el año 2002 y el Papa Francisco lo canonizó  el 9 de octubre de 2022. En esa ceremonia también sería declarado santo el obispo italiano Juan Bautista Scalabrini, fundador de los Misioneros de San Carlos (escalabrinianos).

La “amistad” con el Papa Francisco

El 18 de mayo de 1986, el entonces P. Jorge Mario Bergoglio escribió una carta al sacerdote salesiano Bruno Cayetano para comentarle sobre la experiencia que había tenido con Don Zatti “con quien me hice muy amigo”.

En la misiva, el Papa Francisco relataba cómo los jesuitas argentinos, y en general toda la Compañía de Jesús, tenían pocas vocaciones para coadjutores. Y, cómo, en ese contexto, había oído hablar de la vida de Artémides Zatti, algo que lo condujo a leer una biografía sobre él. “Me llamó la atención su figura de coadjutor tan plena. De ahí, sin más, sentí que debía pedirle al Señor, por intercesión de ese gran coadjutor, nos enviara vocaciones de coadjutores. Hice novenas y pedí a los novicios que las hicieran”, contaba el P. Bergoglio en aquella carta.

Esas oraciones, a la larga, dieron frutos en las numerosas vocaciones a coadjutores que empezaron a ser recibidas por los jesuitas en los años sucesivos.

El entonces P. Bergoglio había cerrado la célebre misiva con estas palabras: “Estoy convencido de su intercesión (la de Don Zatti) en este asunto, puesto que por el número es un caso raro en la Compañía. Como reconocimiento, en la 2da. y 3ra. edición del Devocionario del Sagrado Corazón hemos puesto la Novena para pedir por la canonización de Don Zatti”.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

“Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”

“Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma.

Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos.

Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Salmo de hoy

Salmo 118, 1-2. 4-5. 7-8 R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

“Hoy te has comprometido con el Señor a que Él sea tu Dios”

Sorprende cómo Dios insta al pueblo, a través de Moisés, a cumplir sus mandamientos, y no de cualquier manera, no pasando de puntillas por encima de ellos, como algo superficial, sino “con todo el corazón y con toda el alma”. Ya sabemos que el corazón para los judíos era el lugar de las decisiones, así que invitó al pueblo, y hoy a nosotros, a ser determinantes, a tomar la decisión en lo más profundo de nuestro ser, a querer hacer la voluntad de Dios, a que nos la muestre a través de sus mandamientos.

La palabra “compromiso”, hoy en día, está muy devaluada, cada vez se usa menos, en especial en las relaciones humanas y a la hora de tomar decisiones serias. Vemos cómo cada vez hay menos matrimonios, no sólo católicos, sino civiles. La gente hoy no quiere adquirir compromisos, tampoco en la Vida Consagrada, hay mucho miedo a comprometerse, piensan que así perderían su libertad, cuando, en el fondo, es lo contrario, la libertad está en ser lo suficientemente maduro, y tal vez valiente, para adquirir los compromisos que la vida te vaya poniendo delante, como, por ejemplo, el matrimonio, la Vida Consagrada o el sacerdocio. La libertad está en poder escuchar y obedecer al otro libremente: “porque me siento libre, obedezco”

Nos dice la lectura: “Hoy te has comprometido con el Señor a que Él sea tu Dios”, es decir, le has dado permiso a que sea él el que guíe y dirija tu vida. El Señor te insta a que seas consecuente con esta decisión. El salmo de hoy viene a corroborar que seremos “Dichosos si caminamos en la voluntad del Señor”. Todo esto con la ayuda del Espíritu Santo, solos no podemos.

La palabra “Hoy” aparece varias veces en esta lectura, quiere decir, que esta promesa es “hoy”, es el momento en el que Dios actúa, en nuestro “hoy”, en el momento presente. Así que el tiempo de Dios y el nuestro para seguirlo y hacer su voluntad es “HOY”.

“Señor, concédenos el don de la obediencia y la fidelidad mientras aguardamos el cumplimiento de tus promesas”

“Amad a vuestros enemigos”

En este primer sábado de Cuaresma resuena con fuerza el mandado de Jesús: “Amad a vuestros enemigos”. Las palabras de Dios son claras, no son una opción, sino un mandato. Dice la Escritura en otro lugar que “Dios no nos llevará más allá de nuestras fuerzas”, bien sabe Dios cuáles son nuestras limitaciones. Pero, el Señor nos ayuda con su gracia, por nuestras fuerzas solas no podemos amar a los que nos hacen daño, pero con el Espíritu Santo todo se puede. “Todo lo puedo en Aquél que me da fuerzas”

El núcleo del cristianismo está en el amor, y concretamente en el amor a los enemigos. No pensemos que el enemigo es el que está lejos, en medio de guerras o en los que hacen leyes que nos perjudican, etc… el enemigo, muchas veces, vive con nosotros, son las personas que nos hieren, que nos quitan la paz, que nos hacen daño, etc… Y ante estas acciones, de nuestro corazón no sale instintivamente amar, tal vez todo lo contrario, por eso San Mateo nos explica cómo podemos amar a los enemigos: hacedles el bien y rezad por los que os persiguen y calumnian. Y la consecuencia de esto es que “seremos hijos de nuestro Padre que está en el cielo”

La clave de este amor está en habernos sentido nosotros amados por Dios. Dios nos ha amado cuando hemos sido malvados y pecadores, Cristo ha dado su vida en la Cruz por los que lo mataron, por todos, y si queremos seguir a Cristo y ser hijos de Dios, estamos llamados a amar también así: a rezar por todos, a dar la vida por todos, en definitiva a amar a todos, como Cristo nos ha amado, es decir, a amar a todos en su debilidad y limitación, y con esto seremos semejantes a Dios, que hace salir el sol sobre buenos y malos, con este amor incondicional seremos hijos de Dios. Todo esto como una gracia, sabiendo, que por nosotros mismos no podemos, es la gracia la que transforma nuestro corazón y así cumpliremos la finalidad para lo que hemos sido creados, que no es otra que dar gloria a Dios.

“Señor, concédeme la gracia de amar como tú amas”

Sor Mª Belén Marín López, OPSor Mª Belén Marín López, OP
Monasterio Santa Ana, Murcia, España

Hoy celebramos a Santa Matilde, la reina que luchó por reconciliar a sus hijos

Hoy celebramos a Santa Matilde, la reina que luchó por reconciliar a sus hijos

Matilde de Ringelheim -por su nombre de pila- se caracterizó por ser una mujer sencilla, piadosa y caritativa con los más necesitados; además de gran promotora de la evangelización de su pueblo. Ella ordenó construir templos y monasterios en distintas partes de su Sajonia natal, en las ciudades de Quedlinburg, Nordhausen, Engern y Poehlden.

Linaje de guerreros

Matilde significa: “valiente en la batalla” y “la que luchó por los suyos”. Santa Matilde fue descendiente del famoso guerrero Widukind, capitán de los sajones que batallaron contra Carlomagno durante el siglo VIII. Nació en Enger, Sajonia, en el año 895. Fue hija de Dietrich, duque de Westfalia y Reinhild.

De niña fue educada por las monjas del convento de Erfurt, donde adquirió las numerosas virtudes cristianas que adornaron su carácter y personalidad. Se casó muy joven con Enrique I, quien se convertiría más tarde en duque de Sajonia (año 912). Ambos formaron un matrimonio feliz, bendecido posteriormente con la prole.

Reina y sierva a la vez

En el año 918, Enrique I fue escogido para suceder al rey de la llamada ‘Francia Orientalis’ [Francia del Oriente], Conrado I. Fue así que el esposo de Matilde se convirtió en el primer soberano de los territorios al oriente de Francia que provenía de una dinastía sajona, por lo que es considerado fundador y primer rey del ‘estado alemán medieval’.

Matilde, de esta manera, se convirtió en reina, aunque nunca dejó de ser una la misma mujer sencilla y piadosa de siempre. Ella se distinguió por su generosidad y dedicación a asistir a los más necesitados de su pueblo. Al mismo tiempo, como figura histórica resulta crucial al representar la impronta católica en la matriz del pueblo germano.

La familia es el tesoro más preciado que debemos cuidar

Después de 23 años de matrimonio, Matilde quedó viuda en 936 y decidió desprenderse de todas sus joyas y brillantes como gesto espiritual y de ofrecimiento a Dios por el alma de su esposo fallecido.

Otón I, su hijo, en calidad de sucesor de Enrique I, fue declarado emperador. Sin embargo, cuando todo presagiaba una sucesión pacífica, Otón acusó a Matilde de haberse puesto de lado de su hermano menor Enrique, quien se había rebelado contra su ascensión al trono imperial. Otón, entonces, ordenó la expulsión de su propia madre del palacio real. Matilde, después de tan trágico suceso, fue acogida en un monasterio. Allí permaneció por algún tiempo, rezando y trabajando como una monja más, rogándole al Señor por la reconciliación de sus hijos.

Cuando la reconciliación llegó, Matilde fue repuesta en palacio, pero no pasaría mucho tiempo y sería acusada nuevamente. Esta vez, la imputación venía de parte de sus dos hijos -otrora enemigos- quienes la acusaban de haber escondido parte del tesoro familiar con el propósito de repartirlo entre los pobres. Esta fue otra dura prueba para la santa, quien no cesó pidiéndole paciencia y misericordia a Dios con los suyos.

Tras haber demostrado su inocencia, pudo finalmente recuperar a su familia. Santa Matilde había sido víctima de la mezquindad y la ambición desmedida de sus propios hijos, Otón y Enrique, pero los perdonó de todos sus agravios.

En el corazón de su pueblo

Sus últimos años de vida, Matilde los pasó dedicada a fundar conventos y a asistir a los pobres del reino.

Santa Matilde murió el 14 de marzo de 968, en el monasterio de San Servacio y San Dionisio en Quedlinburg; fue sepultada al lado de su esposo, cuyos restos se encontraban en el mismo lugar. Inmediatamente después de su muerte, Matilde empezó a ser venerada como santa por el pueblo.

Biografía de Santa Matilde, Reina

Muy joven se casó con Enrique, duque de Sajonia (Alemania). Su matrimonio fue excepcionalmente feliz. Sus hijos fueron: Otón primero, emperador de Alemania; Enrique, duque de Baviera; San Bruno, Arzobispo de Baviera; Gernerga, esposa de un gobernante; y Eduvigis, madre del famoso rey francés, Hugo Capeto.

Su esposo Enrique obtuvo resonantes triunfos en la lucha por defender su patria, Alemania, de las invasiones de feroces extranjeros. Y él atribuía gran parte de sus victorias a las oraciones de su santa esposa Matilde.

Enrique fue nombrado rey, y Matilde al convertirse en reina no dejó sus modos humildes y piadosos de vivir. En el palacio real más parecía una buena mamá que una reina, y en su piedad se asemejaba más a una religiosa que a una mujer de mundo. Ninguno de los que acudían a ella en busca de ayuda se iba sin ser atendido.

Era extraordinariamente generosa en repartir limosnas a los pobres. Su esposo casi nunca le pedía cuentas de los gastos que ella hacía, porque estaba convencido de que todo lo repartía a los más necesitados. Tampoco se disgustaba por las frecuentes prácticas de piedad a que ella se dedicaba, la veía tan bondadosa y tan fiel que estaba convencido de que Dios estaba contento de su santo comportamiento.

Después de 23 años de matrimonio quedó viuda, al morir su esposo Enrique. Cuando supo la noticia de que él había muerto repentinamente de un derrame cerebral, ella estaba en el templo orando. Inmediatamente se arrodilló ante el Santísimo Sacramento y ofreció a Dios su inmensa pena y mandó llamar a un sacerdote para que celebrara una misa por el descanso eterno del difunto. Terminada la misa, se quitó todas sus joyas y las dejó como un obsequio ante el altar, ofreciendo a Dios el sacrificio de no volver a emplear joyas nunca más.

Su hijo Otón primero fue elegido emperador, pero el otro hermano Enrique, deseaba también ser jefe y se declaró en revolución. Otón creyó que Matilde estaba de parte de Enrique y la expulsó del palacio. Ella se fue a un convento a orar para que sus dos hijos hicieran las paces. Y lo consiguió. Enrique fue nombrado Duque de Baviera y firmó la paz con Otón. Pero entonces a los dos se les ocurrió que todo ese dinero que Matilde afirmaba que había gastado en los pobres, lo tenía guardado. Y la sometieron a pesquisas humillantes. Pero no lograron encontrar ningún dinero. Ella decía con humor: “Es verdad que se unieron contra mí, pero por lo menos se unieron”.

Y sucedió que a Enrique y a Otón empezó a irles muy mal y comenzaron a sucederles cosas muy desagradables. Entonces se dieron cuenta de que su gran error había sido tratar tan mal a su santa madre. Y fueron y le pidieron humildemente perdón y la llevaron otra vez a palacio y le concedieron amplia libertad para que siguiera repartiendo limosnas a cuantos le pidieran.

Ella los perdonó gustosamente. Y le avisó a Enrique que se preparara a bien morir porque le quedaba poco tiempo de vida. Y así le sucedió.

Otón adquirió tan grande veneración y tan plena confianza con su santa madre, que cuando se fue a Roma a que el Sumo Pontífice lo coronara emperador, la dejó a ella encargada del gobierno de Alemania.

Sus últimos años los pasó Matilde dedicada a fundar conventos y a repartir limosnas a los pobres. Otón, que al principio la criticaba diciendo que era demasiado repartidora de limosnas, después al darse cuenta de la gran cantidad de bendiciones que se conseguían con las limosnas, le dio amplia libertad para dar sin medida. Dios devolvía siempre cien veces más.

Cuando Matilde cumplió sus 70 años se dispuso a pasar a la eternidad y repartió entre los más necesitados todo lo que tenía en sus habitaciones, y rodeada de sus hijos y de sus nietos, murió santamente el 14 de marzo del año 968.

“Vete primero a reconciliarte con tu hermano”

“Vete primero a reconciliarte con tu hermano”

Primera lectura

Libro de Ezequiel 18, 21-28

Esto dice el Señor Dios:

«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado —oráculo del Señor Dios—, y no que se convierta de su conducta y viva?

Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.

Insistís: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

 

Salmo de hoy

Salmo 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R/.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

Si el malvado se convierte de su maldad, él mismo salva su vida

El Señor Dios tiene un principio de actuación: cada uno cargará con la recompensa positiva o negativa de sus actos. El padre con lo suyo y el hijo con lo suyo. “Si el malvado se convierte de los pecados cometidos… vivirá y no morirá; no se recodarán los delitos que cometió, por la justicia que ha hecho, vivirá”.

Pero si el justo se aparta de su justicia y comete la maldad… por el pecado que cometió morirá. El mismo Señor se defiende de su actuación ante sus lectores y oyentes asegurando que su proceder es justo. Da a cada uno según sus actos. Si “el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió”. Si el malvado se convierte de su maldad, él mismo salva su vida… ciertamente vivirá y no morirá.

“Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto”

Jesús asegura a sus discípulos que tienen que ser mejores que los letrados y fariseos para entrar en el Reino de los cielos. Y les explica bien su proceder. No es suficiente sólo no matar al hermano. Es suficiente estar peleado con él o llamarle imbécil o renegado para merecer la condena del fuego.

Y amplía su opinión. “Si vas a presentar tu ofrenda sobre el altar y sabes que tu hermano tiene quejas contra ti”… tienes que ir primero a reconciliarte con él para poder presentar tu ofrenda.

Si alguien te pone pleito procura arreglarte con él, no sea que a través del juez y el aguacil te metan en la cárcel. “Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto”.